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Iluminación en decoración (Capítulo II)

Belén Paniagua

05/11/2019

La importancia de la iluminación en nuestro hogar

 

Fundamentalmente, nos encontramos cuatro tipos de iluminación: general, decorativa, de ambiente y puntual.

La iluminación general permite iluminar de manera que no existan sombras o zonas mal iluminadas proyectando una luz moderada y proporcionando un ambiente acogedor. La lámpara que se suele usar para este tipo de iluminación es de techo o plafón, y el interruptor se deberá colocar en la entrada a la habitación. Se suele colocar en salones, dormitorios, comedores, cocinas…

La iluminación decorativa sirve para destacar detalles específicos de una habitación, como por ejemplo un cuadro, una foto, una planta, una escalera… Esta iluminación produce una serie de luces y sombras que nos proporcionan un resultado espectacular.

La iluminación de ambiente, por su parte, se utiliza para crear un ambiente puntual, no funcional; se utilizan lámparas en las que prima el diseño y con luz cálida y poco potente. Las lámparas son varias: de pie, de techo, apliques, de sobremesa…

La iluminación puntual, necesaria para una serie de tareas concretas y cuyo propósito es dirigir la luz con detalle a un punto preciso, como puede ser una luz para una mesa de estudio, mesa de comedor, para leer por la noche en la cama, etc.

 

Una vez concretados los tipos de iluminación, debemos combinarlos de forma efectiva. En primer lugar, la iluminación general para posteriormente perfeccionarla con el resto, de manera que creemos el ambiente deseado.

Por otro lado, la utilización de reguladores de intensidad es una buena opción, ya que permiten transformar una luz general o puntual en una luz de ambiente.

Para sacar el máximo partido a cada estancia, debemos tener claro que no necesitaremos la misma luz en el salón, comedor, pasillo, cocina, habitaciones y baños.

En el caso de que queramos dar sensación de amplitud a la casa, debemos orientar bien los focos de luz hacia distintas zonas y conseguir que esta luz sea uniforme. Igual de importante es el tipo de bombilla y su intensidad.

Para el salón y dormitorios, utilizaremos luces de baja intensidad de manera que favorezca el reposo.

En el comedor escogeremos un tipo de lámpara de techo con buena iluminación, buena pero no demasiado intensa y que se asemeje a la luz del sol.

Para las zonas de paso, los apliques o plafones, colocados de manera uniforme, son ideales para iluminar y dar sensación de amplitud. Por el contrario, si la casa es grande, en su lugar utilizaremos lámparas de pie. 

La cocina es un espacio en el que la luz debe ser potente y estar bien distribuida, destacando con puntos de luz los espacios de trabajo.

Por último, en los baños, debemos iluminar muy bien la zona del espejo, de manera que refleje la luz y nos sirva para crear un espacio funcional con sensación de amplitud.