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Decoración Navideña y sus tradiciones

Arantza García-Echeverría

04/12/2019

 

Nos encontramos a las puertas de la Navidad, y con ella comienza la decoración de nuestras calles, hogares y lugares de trabajo. La Navidad nos trae a casa momentos únicos y uno de ellos es el de acondicionar la vivienda para recibirla con detalles que decoran el ambiente y que nos envuelven en un clima festivo, cálido y entrañable. Ha llegado el momento de sacar las cajas del trastero y sacar el árbol, bolas, guirnaldas, figuritas y demás adornos típicos de estas fechas para ponerte manos a la obra y que a tu casa no le falte ningún detalle en la decoracion navideña.

 

En este artículo vamos a profundizar un poco en el significado de las tradiciones navideñas.  

¿Por qué ponemos el árbol de Navidad como decoración en nuestras casas? 

El nacimiento del árbol de Navidad se sitúa en Alemania y en la primera mitad del siglo VIII. Cuenta la leyenda que un evangelizador inglés, San Bonifacio, estaba discutiendo con unos druidas sobre el valor sagrado del roble. San Bonifacio lo negaba, y hasta aquí es donde coinciden todas las versiones conocidas. A partir de ahí surgen las variaciones.

Una versión dice que San Bonifacio cortó un fresno perenne (el Yggdrasil o árbol de la vida) y plantó en su lugar un pino. Una segunda versión dice que San Bonifacio cortó un roble e hizo desaparecer todos los de su alrededor a excepción de un abeto. Ese árbol superviviente comenzó a ser venerado como el abeto del niño Jesús. Y así comenzó una tradición, que llegó a España en 1800, gracias a la princesa Sofía Troubetzkoy. Ella había visto este elemento decorativo en muchas casas adineradas en sus viajes por Europa y quiso instalar el suyo en el palacio, convirtiéndolo desde entonces en una tradición para nuestro país.

 

Una tercera leyenda, más contemporánea, calcula que el primer árbol de Navidad tal y como lo conocemos nació en la ciudad de Tallín, Estonia, alrededor del año 1441. Se cuenta que había un árbol en la plaza principal de la localidad. Al parecer, un comerciante soltero comenzó a bailar alrededor del árbol en compañía de varias mujeres y acabaron quemando el árbol. El suceso, lejos de provocar consternación, desató la costumbre de iluminar abetos coincidiendo con la Navidad.

Por último, y por no extendernos en exceso, la última de las leyendas que mencionaremos proviene de Gran Bretaña, de un caballero de la mesa redonda del rey Arturo que, buscando el Santo Grial, juró haberse encontrado un abeto lleno de luces tan iluminadas que parecían estrellas. Sorprendió a todo el que se lo contaba y aquello empezó a compararse con un símbolo divino.

Sea cual fuere el origen de esta tradición todas ellas instituyen al árbol como símbolo en nuestro hogar de divinidad, protección  luz para estas fechas especiales de reuniones familiares y de amigos llenas de buenos deseos.

 

A día de hoy, podemos encontrar gran diversidad de árboles: de diferentes tamaños, naturales o artificiales, verdes, nevados o con ambos colores, con luces incorporadas… Lo cierto es que da igual cómo sean pero hay ciertos componentes que no pueden faltar en su decoración:

Bolas de navidad. Se cuelgan del árbol bolas de diferentes colores, más o menos brillantes, e incluso algunas con luz propia. Las leyendas dicen que representan las manzanas que colgaban del roble y representaban la abundancia y el retorno de los espíritus de la Naturaleza y la fecundidad de la Tierra. 

Bombillas. En un primer momento fueron velas representando las estrellas.

Campanitas.  Elemento indispensable para llamar a los buenos deseos y energías.

Estrellas. Se coloca en la parte más alta del árbol como guía, del mismo modo que la estrella fugaz guió a los Reyes Magos. Se cuenta que sus Majestades los Reyes de Oriente llegaron hasta Belén ayudados por una estrella que les condujo hasta el niño Jesús. Es por ello por lo que las estrellas simbolizan la luz y la esperanza. Las estrellas se colocan además en el Belén y en muchas otras decoraciones navideñas, incluso en galletas.

 

Además de todos estos adornos para el árbol, que se puede situar tanto en el interior de nuestro hogar como en el exterior, el resto de la decoración navideña también tiene un significado especial, de entre las cuales podemos destacar las

 

Coronas navideñas. Su origen se remonta a los cultos paganos del norte de Europa, en los que hacían un círculo con ramas, hojas y velas, representando el resurgimiento de la naturaleza después del invierno, con la esperanza de la llegada de la primavera. Las velas encarnaban al Dios Sol como símbolo de vida, para que iluminase los oscuros y fríos días del invierno. Posteriormente, tras la cristianización de los pueblos paganos, la iglesia adaptó el rito de la corona para explicar la Fe y como símbolo cristiano que anuncia el transcurso del tiempo de adviento (del 1 al 24 de diciembre, época que representa la venida de Jesús) y el significado de la Navidad. Se fabrican con ramas y se adornan con velas, lazos, piñas, acebo, bolas, etc. y se colocan en exterior de la puerta de entrada o como centro de mesa en el interior, siendo un elemento perfecto de decoración de hogar.