Plantas tóxicas
Como grandes amantes de los animales y la naturaleza que somos, y aunque no somos expertas; nos parece importante que en esta ocasión tratemos el tema de las plantas tóxicas para nuestras mascotas, en concreto perros y gatos; ya que son elementos a los que recurrimos fácilmente para la decoración de nuestra casa.
Existen peligros en nuestro hogar que pueden ser dañinos para ellos; nos referimos a enchufes, cables, medicamentos… Las plantas son otro peligro no tan evidente y del que no solemos percatarnos a la hora de adquirirlas para decorar nuestra casa.
Hay muchas razones por las que los animales, cachorros y adultos, acaben mordisqueando las plantas que tengamos en casa, terraza o jardín: por curiosidad, estrés, para purgarse o sencillamente, por puro aburrimiento; y si por un casual es venenosa para ellos, este descuido puede costarles la vida.
Por lo tanto, a la hora de elegir una planta para casa, ya sea de interior o exterior, no debemos seleccionarla simplemente por su aspecto en la decoración, es básico informarse previamente de sus cualidades en tiendas especializadas en jardinería.
Son una gran cantidad de plantas las que resultan tóxicas para nuestras mascotas, que pueden causar desde erupciones en la piel hasta dilatación de pupilas, problemas estomacales, vómitos y diarreas, salivación excesiva, dificultad para respirar, e incluso la muerte.
Si tenéis previsto reformar o re-decorar vuestra casa o negocio y vais a contar con profesionales del sector tal como puede ser un interiorista, decorador, arquitecto… es importante indicarles que en vuestra casa habitan mascotas, para que lo puedan tener en cuenta y desde el estudio de decoración, en el proyecto que os realicen, ya lo contemplen.
A continuación vamos a analizar algunas de ellas:
- Aloe Vera. Al contrario que para los humanos, que tiene muchos beneficios, para las mascotas resulta tóxica y lo mejor es mantenerla fuera de su alcance. Su ingesta les produce letargo, vómitos y diarreas.
- Hortensia (Hydrangea). Son una de las plantas más comunes en los jardines o terrazas, y también de las más peligrosas. Si nuestra mascota ingiriese alguna de sus flores u hojas sus efectos podrían ser malestar general, vómitos, diarreas o temblores.
- Ciclamen (Cyclamen spp). Puede producir salivación, vómitos y diarreas. En caso de ingesta del tubérculo: anomalías en el ritmo cardiaco, convulsiones, muerte.
- Acebo (Ilex Aquifolium). Es una planta cuyas hojas y frutos tienen baja toxicidad, que pueden provocar vómitos y diarreas. A dosis altas, sus efectos empeoran y pueden ocasionar deshidratación, shock e incluso la muerte.
- Azalea (Rhododendron). Se trata de una de las plantas más venenosas, tanto para perros como para gatos. La ingesta de tan sólo unas pocas hojas puede causar problemas serios. El principio tóxico que contiene interfiere con el músculo esquelético, músculo cardiaco y con la función nerviosa. Provoca vómitos, diarrea, hipersalivación, debilidad, coma, hipotensión, depresión del sistema nervioso central, colapso cardiovascular y muerte.
- Potos. Escindapso. (Epipremnum aureum/Rhaphidophora). Provoca irritación, dolor e hinchazón bucal, de lengua y labios, salivación excesiva, vómitos y dificultad para tragar.
- Ave del paraíso o Flor del pájaro. (Strelitzia reginae). La ingesta de sus frutos o semillas pueden causar náuseas leves, vómitos y somnolencia. No confundir esta planta con la Caesalpinia o Poinciana Gilliesii, que también es conocida como Ave del Paraíso y es más tóxica.
- Narciso (Narcissus). Su bulbo es la parte más venenosa. Sus efectos, vómitos, diarrea. Grandes ingestas causan convulsiones, baja presión arterial, temblores y arrítmias cardiacas.
- Poisentia o Flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima). Típicamente navideña, se trata de una planta que resulta irritante para la boca y el estómago, pudiendo causar vómitos. Sin embargo, su toxicidad está sobreestimada, no es tan tóxica como se creía.
- Hiedra (Hedera helix). Se trata de una planta que, comúnmente, se pone como planta trepadora en fachadas o tapias de las casas. La hoja es más tóxica que sus frutos. Su ingesta provoca vómitos, dolor abdominal, hipersalivación y diarreas.